Tu batido post-entreno podría ser inútil: 3 verdades científicas que cambian la nutrición deportiva

por | Dic 22, 2025 | Nutrición

Introducción: el mito del batido urgente

La escena es habitual en cualquier gimnasio: termina la última serie y comienza la carrera hacia el batido. Existe la sensación de que, si no consumes proteína en los siguientes 30 minutos, el entrenamiento se ha desperdiciado. Esta urgencia forma parte de una cultura nutricional basada más en dogmas que en evidencia.

La realidad es que gran parte de lo que se da por sentado sobre nutrición deportiva está desactualizado o mal interpretado. El problema no es que la nutrición no sea importante —lo es—, sino que muchas veces se simplifica en exceso, generando ansiedad innecesaria y decisiones poco inteligentes.

Este artículo desmonta tres ideas clave que la ciencia actual ha puesto sobre la mesa y que cambian por completo la forma de entender la nutrición para rendir y recuperarse mejor.

1. La “ventana anabólica” no dura 30 minutos

Durante años se ha repetido que existe una ventana de 30 minutos tras entrenar en la que es obligatorio consumir proteínas para maximizar el crecimiento muscular. Sin embargo, esta idea parte de una suposición poco realista: que entrenas en ayunas.

La mayoría de deportistas comen entre una y dos horas antes de entrenar. En ese contexto, los aminoácidos ya están circulando en sangre durante y después del ejercicio. De hecho, se ha observado que una pequeña ingesta de aminoácidos esenciales antes del entrenamiento puede mantener niveles elevados hasta dos horas después, y que los efectos anabólicos de una comida completa pueden prolongarse entre cuatro y seis horas.

¿Significa esto que el post-entreno no importa? No exactamente. La ingesta inmediata de proteína sí tiene sentido cuando han pasado más de tres o cuatro horas desde la última comida. En ese caso, consumir unos 25–30 gramos de proteína ayuda a cambiar el cuerpo de un estado catabólico a uno anabólico y favorece la recuperación.

La clave es esta: no es el reloj, es el contexto. Lo importante no es correr al batido, sino asegurar una ingesta proteica adecuada a lo largo del día.

2. Tu sistema digestivo también se entrena

Normalmente se entrena el músculo, el sistema cardiovascular o la técnica. Pero hay un sistema clave que suele ignorarse: el digestivo. En deportes exigentes, la capacidad de tolerar y absorber nutrientes durante el esfuerzo puede marcar la diferencia.

De aquí nace el concepto de entrenamiento del sistema digestivo. Esta estrategia busca adaptar progresivamente el intestino para manejar mayores cantidades de carbohidratos sin provocar molestias. El objetivo es mejorar el vaciado gástrico, reducir la hinchazón y aumentar la absorción energética.

La primera fase puede resultar contraintuitiva: entrenar con el estómago más lleno de lo habitual, aumentando deliberadamente la ingesta previa de carbohidratos. Al principio es normal sentirse pesado, incómodo o incluso con reflujo. No es un error, es parte del proceso de adaptación.

Este enfoque rompe con la idea de “entrenar ligero siempre” y plantea una realidad más compleja: el rendimiento también depende de qué tan bien tu cuerpo gestiona el combustible.

3. El momento más importante puede ser el durante, no el después

La nutrición post-entrenamiento ha recibido tanta atención que ha eclipsado un momento clave: el intra-entrenamiento. Para atletas con un alto nivel de exigencia, alimentar al cuerpo durante la sesión puede ser más decisivo que simplemente recuperarse después.

La nutrición intra-entreno busca aportar energía en tiempo real, reducir la degradación muscular y empezar la recuperación antes de terminar el esfuerzo. Es una estrategia avanzada, pensada para entrenamientos largos, sesiones muy demandantes o contextos competitivos.

Aquí no se trata de beber azúcar sin más. Las fórmulas intra-entreno bien diseñadas combinan carbohidratos de rápida absorción, que pasan rápido por el estómago, con otros de liberación más sostenida que mantienen un suministro energético constante. En algunos casos, se añaden proteínas hidrolizadas, ya predigeridas, para facilitar su uso sin interferir con el ejercicio.

El mensaje es claro: no siempre se trata de reponer lo perdido, sino de no dejar que se pierda.

Conclusión: menos mitos, más criterio

La nutrición deportiva evoluciona cuando dejamos atrás reglas rígidas y empezamos a entender el cuerpo como un sistema complejo. La ciencia actual nos invita a abandonar la obsesión por la “ventana anabólica”, a entrenar también el sistema digestivo y a considerar la nutrición intra-entrenamiento como una herramienta estratégica, no como una moda.

Nutrirse mejor no significa complicarse más, sino eliminar lo innecesario y quedarse con lo que funciona. Menos ansiedad, más contexto. Menos mitos, más evidencia.

La pregunta ahora no es si tu batido llega a tiempo, sino si tu estrategia nutricional está realmente alineada con tus necesidades.

AUTOR DEL POST

Rodrigo Kurtz

Visita nuestro podcast

Descubre entrevistas, experiencias y consejos de la comunidad del powerlifting. Escúchanos y forma parte de este movimiento de fuerza.

Entradas Relacionadas

Psicología en powerlifting

Psicología en powerlifting

Introducción: Cuando la Fuerza No Es Solo Física En el powerlifting solemos hablar de kilos, marcas y progresiones, pero hay una parte clave que sigue estando poco trabajada: la mente. En el episodio 1 del Podcast Mundo Powerlifting ponemos este tema sobre la mesa...

leer más
Usamos 🍪 para que esta web rinda como un buen día de PR, no te las comas. Más info aquí abajo.   
Privacidad